Es muy normal que al decorar nuestro hogar queramos incorporar un poco más de nuestra personalidad en las paredes y diseños de los muebles. Las fotografías, los cuadros y las esculturas son medios tradicionales para lograrlo. Sin embargo, pintar un mural en la pared definitivamente es una de las mejores formas de crear algo original e innovador.

A su vez, hacerlo de manera exitosa implica ciertos pasos previos. Pues no es lo mismo pintar en una hoja de papel, que trasladar ese diseño a una superficie de varios metros cuadrados.

Por este motivo en Mimar Pintores te explicamos cómo pintar un mural en la pared sin tantas complicaciones:

1. Prepara las superficies en las que pintarás

Para que un mural funcione, es fundamental que la pared esté preparada para un nuevo recubrimiento. Esto significa que deberás retirar asperezas y bultos al nivelar la superficie para después quitar excesos de pintura antigua que frenan la adherencia de nuevas capas. 

También deberás dejar un tono neutral sobre el cual crear el nuevo diseño. El blanco funciona muy bien en la mayoría de las ocasiones, pero según el estilo del diseño, un tono de negro sería ventajoso.

2. Compra los materiales según las características de la pared

Tomar en cuenta la naturaleza de los materiales y del ambiente en el que estará ubicado el mural en la pared es importante. Ya que una pared lisa en un cuarto seco y sin humedad es totalmente distinta a unos ladrillos expuestos en la fachada exterior de la casa.

Por lo tanto, tendrás que comprar los materiales, como pinturas y brochas, basándote en las características físicas de la pared que pintarás. Los sprays y las pinturas acrílicas funcionan bien en ambas situaciones, pero es mejor que busques asesoramiento personalizado en la tienda de pinturas.

3. Ajusta las proporciones al espacio disponible

Esta quizás es la parte más complicada de todo el proceso, pues de ella depende que tan bien lucirá el resultado final.

Usar un proyector para exponer el diseño de una imagen en la pared es una buena alternativa, aunque amerita de cierta oscuridad que afecta tu visibilidad al pintar.

Hacer el dibujo a mano alzada en la pared para después incorporar colores es la idea más sencilla y lógica. Pero también requiere de ciertos conocimientos técnicos sobre proporciones y perspectiva visual.

Finalmente, está la opción de crear una cuadrícula paralelamente en una hoja y en la pared, para ir pintando según lo que está indicado en cada pequeño recuadro del esquema original.

 

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